La contrata presenta un porcentaje de avance por capítulo y tienes unos días para aprobarlo. Sin el presupuesto contratado abierto al lado, lo que validas es la confianza.
Modificados, excesos de medición y precios contradictorios acaban en correos y hojas distintas. El desvío sobre el presupuesto aprobado se ve entero al liquidar la obra.
El plazo arrastra los intereses del préstamo promotor, las entregas comprometidas y el arranque de la comercialización. Y rara vez sabes qué capítulo concreto lo está empujando.