Los capítulos están ya en el presupuesto y vuelves a escribirlos en un software de planificación de obra aparte. A la tercera modificación, presupuesto y planificación cuentan cosas distintas.
Se dibuja para entregar a la propiedad y ahí se queda. Nadie sabe qué tarea marca de verdad el plazo ni cuál se puede retrasar sin tocar la fecha de fin.
Veinte días de un capítulo terminan en domingo sobre el papel. El desfase que meten los fines de semana no aparece hasta que la propiedad pregunta por la fecha de entrega.
Subes el PDF del plan de obra y la IA lo lee: casa cada fase con los capítulos del presupuesto y monta el Gantt con esas fechas.
CPM con pasada hacia delante y hacia atrás. Las tareas con holgura cero se resaltan en el Gantt, y también las flechas que las encadenan.
Las duraciones se cuentan en laborables y el calendario salta sábados y domingos: diez días de albañilería son dos semanas, no diez casillas seguidas. Los festivos locales se ajustan arrastrando la barra.
Fin→inicio, inicio→inicio y fin→fin, con desfase en días. Un desfase negativo es un solape: el pintor entra antes de que el yesero haya terminado.